El consumo de zumos de frutas envasados y bebidas refrescantes en niños y adolescentes se ha incrementado de manera significativa en la última década en España. Los zumos son vistos por la sociedad «como nutritivos», pero no son equivalentes desde el punto de vista nutricional a las frutas naturales al carecer de fibra y no estimular la masticación. Los azúcares presentes en los zumos de frutas, sean o no exprimidos directos, o procedentes de concentrados, se consideran azúcares libres, según la Organización Mundial de la Salud y no ofrecen ninguna ventaja ni suponen una mejora de los hábitos dietéticos sobre la fruta natural, por lo que debe limitarse su consumo.
Este tipo de bebidas, de bajo valor nutricional, pueden desplazar el consumo de alimentos y bebidas de alta calidad nutricional como la leche y tiene además los siguientes inconvenientes:
- El consumo elevado de estas bebidas puede conducir a un aporte insuficiente de vitaminas, calcio, hierro y otros minerales y un aporte excesivo de azúcar, con los posibles riesgos para la salud a corto, medio y largo plazo que ello implica.
- Los zumos 100% de frutas podrían aportar algunos de los efectos antioxidantes que tiene la fruta de la que provienen, pero debido a su alto contenido en azúcares, escasa fibra y la menor saciedad que provocan las calorías ingeridas de forma líquida, la ingesta excesiva de bebidas refrescantes y zumos azucarados aumenta el riesgo de obesidad y retraso en el crecimiento.
- El consumo de zumos de fruta en edades muy precoces puede influir en las preferencias de sabor en el niño, favoreciendo la persistencia en el consumo de bebidas azucaradas más adelante.
- Los zumos envasados, por su contenido en azúcar y ácidos, y las bebidas refrescantes, por el de azúcar añadido, pueden producir caries dental, sobre todo si se administra por biberón, como pacificador o inductor del sueño, o se consumen entre comidas.
- Los refrescos de cola, por su alto contenido en fosfatos y cafeína y escaso en calcio, pueden favorecer un cociente calcio/fósforo inadecuado, aumentando el riesgo de trastornos en la mineralización ósea, además de otros efectos nocivos para la salud, como ansiedad, temblores, taquicardia, insomnio, etc.
- El consumo elevado de bebidas azucaradas facilita sobrepasar el límite del 10% del total de energía procedente de los azúcares añadidos, lo que puede tener una repercusión negativa en el metabolismo de los lípidos y la glucosa.
- Los zumos con alto contenido en sorbitol o fructosa puede asociarse a diarrea crónica inespecífica.
- Algunos zumos de frutas puede producir interacciones con fármacos, aumentando su biodisponibilidad y acción.
Es importante fomentar el consumo de frutas enteras en niños y adolescentes, frente a consumirla en forma de zumo, por el beneficio de la ingesta de fibra y el mayor tiempo que requiere la ingesta de la misma cantidad de energía.
Es aconsejable ofrecer fruta natural desde el primer año de vida, primero como puré o triturada y después troceada o entera.
El agua debe promocionarse como la forma habitual de hidratar y calmar la sed. Junto con la leche, el agua es la bebida fundamental del niño y el adolescente. Las bebidas azucaradas y zumos deben ser una opción de consumo ocasional, dada su baja calidad nutricional.
Fuentes:
- Consumo de zumos de frutas en el marco de una alimentación saludable: Documento de Postura del Comité Científico «5 al día» Revista Española de Nutrición Humana y Dietética 2010; 14 (3): 138-143 (https://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-nutricion-humana-dietetica-283-pdf-X2173129210565587)
- Los zumos de frutas y su papel en la alimentación infantil. ¿Debemos considerarlos como una bebida azucarada más? Posicionamiento del Grupo de Gastroenterología y Nutrición de la AEPap. Rev Pediatr Aten Primaria 2017; 19: e103-e116 (https://pap.es/files/1116-2335-pdf/WEB_01_RPAP_1245_Zumos_frutas.pdf)

