Alimentación en la etapa escolar

La alimentación es importante para el crecimiento y el desarrollo del cerebro, sistema inmune, huesos y masa muscular del niño. En la etapa escolar los niños empiezan a tomar decisiones  sobre qué comer y están más expuestos a la influencia de la publicidad y los amigos. Por otro lado, los patrones alimentarios que se establecen en esta etapa tienden a mantenerse toda la vida. Por todo ello se debe fomentar hábitos sanos de alimentación, ayudar a los niños a que establezcan una relación saludable con la comida y enseñarles habilidades como: leer etiquetas para conocer  los ingredientes de los alimentos envasados (contenido en azúcar, sal, grasas saturadas), saber identificar alimentos saludables,  distinguir comida “real” de la ultraprocesada, etc.

Las siguientes recomendaciones pueden ayudar a prevenir deficiencias nutricionales y otras enfermedades a corto y largo plazo.

  • Desayunar bien. Importante para la actividad escolar. Incluir: lácteos, cereales (cereales sin gluten en niños con celiaquía) y fruta natural.
  • Beber agua.  Aporte recomendado: 1.5-1.8 litros/día
  • Tomar diariamente entre 2 y 3 raciones de leche o derivados (yogur, queso fresco, kéfir, cuajada). Una ración equivale a un vaso de leche, dos yogures o 100-120 gr. de queso fresco.
  • Comer 5 o más raciones diarias entre fruta y verdura, incluyendo vegetales de hoja verde o amarillos, ricos en vitamina A (zanahorias, espinacas,..) y fruta rica en vitamina C (cítricos, fresas,..). Si es posible consumir fruta y verdura ecológica para reducir la exposición a compuestos químicos y plaguicidas.
  • Para prevenir el déficit de yodo, incluir en la dieta del niño sal yodada, en cantidades moderadas y pescado, evitando el pescado azul de gran tamaño, como el pez espada/emperador, atún rojo, tiburón y lucio, por el riesgo de contaminación por mercurio. El pescado aporta otros nutrientes que cumplen funciones importantes, como los ácidos grasos omega 3. Se recomienda comer 3-4 raciones de pescado a la semana (para los niños el tamaño de la ración debe de ser unos 70 gr.), alternando pescado blanco y pescado azul.
  • Aumentar el aporte de fibra (verduras, legumbres, fruta con piel, hortalizas,) para prevenir problemas de estreñimiento, sobrepeso,.. aumentando proporcionalmente el aporte de agua, con el fin de asegurar un tránsito intestinal adecuado.
  • Limitar el consumo de grasas saturadas (grasa visible de la carne, piel de aves y pescado, embutidos, salchichas, nata, mantequilla,… ) y evitar alimentos que contienen grasas trans (grasas parcialmente hidrogenadas) como: margarinas, patatas fritas, snacks, bollería, platos preparados, salsas industriales, … que interfieren en el metabolismo de colesterol (aumentan los  niveles de colesterol LDL) y aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Utilizar aceite de oliva para aliñar y para cocinar.
  • Comer alimentos cocinados en casa. Evitar los alimentos industriales, por su alto contenido en grasas trans, azúcar, sal,….
  • Limitar el consumo de alimentos con alto contenido en azúcar (golosinas, dulces, zumos envasados, refrescos‎) para disminuir la incidencia de caries, obesidad y diabetes mellitus. No ofrecer dulces ni golosinas como recompensa.
  • Desaconsejar las bebidas estimulantes como té, café y colas.
  • Evitar que el niño pique entre comidas. Este hábito desequilibra la dieta y genera dependencia.
  • Ofrecer raciones moderadas, procurar que beba agua durante la comida y que coma lentamente, masticando bien (facilita la digestión) y saboreando los alimentos, para que tenga sensación de saciedad ,sin que se haya consumido más comida de la necesaria.

Mas información:

Foto de Hannah Tasker en Unsplash

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